martes, 1 de noviembre de 2011

D&D o las aventuras de 3... no 6 hermanos

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el domingo tuvimos otra sesión de D&D 3.5 y los personajes que son hermanos (el hermano clérigo, el hermano ranger y el hermano druida) durante el camino al próximo pueblo nos topamos con el hermano mago, en el pueblo nos encontramos con el hermano bárbaro y el hermano ladrón.

la aventura estuvo muy divertida y he de admitir que casi (ojo casi) sale como queríamos de no ser por un par de detalles mal planeados (como tratar de dormir a un elfo)

es interesante ver como en mayor o menor medida los participantes se han ido adaptando al juego, y el hecho de que ya seamos una familia por un lado evita muchos problemas y por otro crea muchas situaciones divertidas.

poniéndolo de otra forma estamos todos dentro del mismo marco lúdico (del que ya hablaba) y al estar todos en esa línea es divertido ver surgir situaciones que nos tienen con la risa en la boca.

lo que me llevo a considerar al humor en los juegos de rol, no en el sentido de toon o paranoia donde el sentido del humor domina al juego porque después de todo son juegos humorísticos.

en este caso me refiero en particular a cuando en una sesión ocurren cosas graciosas (frecuentemente sin intensión) y esto pasa a ser parte del grupo de forma natural.

me he dado cuenta que al jugar nos tomamos el juego muy en serio (y porque no decirlo, a veces demasiado) y consideramos que una situación graciosa rompe o destruye la ambientación del juego y la sesión.

"Un juego que no es divertido no vale la pena sea jugado"

es algo que frecuentemente me digo al dirigir, jugar o planear, para entrar con ánimo al juego y no olvidar el verdadero objetivo de un juego, divertirse

de cualquier forma ahora somos los 6 hermanos Riddle, y tal vez para la siguiente aventura seamos 7 o regresemos a ser solo 3 hermanos.